martes, 13 de septiembre de 2011

En otros tiempos escribía estas cosas

            El desembarco del dolor

 Vengo cargado cómo un revolver aterciopelado
  mientras mi sombra quiere gatillar de mi lengua punzante.
  hubiese preferido ser un maldito simbolista
  que duerme sobre oscuros manifiestos de una mente en agonía.
  Mis sueños son catapultados por romanos poseidos,
  se rompen en la pared, se trizan y dejan retazos
  que se escabullen cómo gusanos en las alacenas de 
  las licorerías. 
  Verlaine desde su tumba me grita undete en el fango!
  y besa el cuello de tu dama muerta!.
  Irracionales se vuelven pronto los acordes que yo
  habia unido sobre mi cuello, la música sagrada
  la gran esposa desquiciada.
  Búsco inspiración, cómo una gran bocanada de oxidos
  busco caos y redención en el libro condenado.
  Sus páginas me escupen la secreción de sus húmedas hojas,
  sus párrafos me adormecen en el filo del pedestal.
  Yo, cómo un contínuo fluir de pasiones licuadas,
  mi memoria reacciona como una inmensa sala olvidada
  se retuercen mis huesos y las lagrimas se reordenan en el piso
  de la galería desolada.
  No creo en el fundamento de tus asperas caricias
  ya mi piel no tiene sentido y tu cuerpo está derramado sobre
  el cuadro que pintamos una tarde de lluvía sin permiso.
  Suspiros tóxicos de tu belleza, el fuego quemó mis pasajes,
  el gran barco ebrio me deja, el mar que amo se aleja.
  Esta noche al beber, la farsa se filtra en descuidos.
  Esa noche al mordernos nos miramos confundidos.
  El frío vuelve a desplazar los recuerdos
  el brillo de los ojos paralisa el intento,
  Ahora juego sólo entre la química de nuestro peligro.
  ahora lanzaré cartas calcinadas cómo una de mis blasfemias a tu encanto
  mientras me inclino obsesionado al misteriso rincón de tus llantos. 


            El encuentro

Reunidos estamos bajo las llamas azules
el fuego crece mientras combustionan nuestras alegrías
ríen locas las sombras a mi lado mientras tu sonrisa arde, aniquilados!!
Crece el amor en nuestras llamas, vuelve hazte mi esclava!
crece en montañas calzinadas, Oh diabolica mirada!
Rueda mi cráneo por los ángulos declinados
los gusanos se hospedan en sus huecos deshabitados.
Mírame ahora dulce engendro
Mírame ahora salvaje infierno.
Desgárrame en pedazos, alimenta tu sueño.
Sacudeme entre el barro, mosntruo perverso.
Estamos colgando de paredes desteñidas
mirandonos como dos complicadas niñas.
Quiero relamer tus penas,
quiero descender en tu histeria.
Ahóganos cruel compañera!!!
Tus ojos de ágata se mezclan en el filo posesivo
Las alamas se desprenden de los cuerpos cautivos,
y así ambos nos alejamos de la canción
todo duerme ya otra vez en nuestra tímida habitación.


          Algunas veces somos estupidos

Entra así la luz reflejando una idiotez casi admirable
y en un ritual extraño escribo nuestros nombres en las paredes
algunos trazos son enigmas que suelen revolcarse por mi mente,            
algunas palabras pueden ser tan profundas como el fondo reciclado
de mis sueños, algunas palabras pueden dividrir nuestros mundos ya distantes          
y otras pueden hacer de nuestra música un hermoso recuerdo que decora
nuestra extraña adoración.
Entra así un ave que cruza nuestro océano intangible, vuela en la dulce primavera
rozando el azul misterio bajo el húmedo roció que brilla en nuestro sueño.
Dejo caer los muros de mi incomprensión, dejo que tus piernas se enrrieden en mi cuerpo
y que tu amor me asfixie de pasión.
Miro tus ojos perdidos en su propia belleza, algunas veces me miraban,
algunas veces me ascecinaban., y tu cuerpo me duerme, tu cuerpo
tu cuerpo me olvidaba, tu cuerpo aveces me amba.
Aveces sueles esconderte en las profundidades de tu mar inóspito,
otras veces sules desaparecer sobre los techos oscuros de la la cuidad dormida,
otras veces solo ignoras mis palabras tristes, y te embriagas sola de melancolía,
sola, sola bajo la luna distraida.
Nos perdimos, nos fuimos, nunca volvimos a usar nuestras palabras
nunca volvimos hablar de estupidas ideas rotas.
Mis manos fueron tímidas, te acaricíe torpemente
mientras suavemente te quedabas dormida.
Dejé aquel dia una herída en nuetras história,
Dejé aquel día un poema en tu memoria.


                        Ciudades
 
Ciudades rojas frente a mi
inmensa acropolis avenza sobre mi
y yo observo diminuto su grandeza
bajo un arco de infinita gravedad
bajo el ruido de su reino sin piedad
amaneceres de ilógicos paisajes urbanos
y noches de vicios en callejones desolados.
Habitantes de edificios paranoicos
corren y se esparecen como insectos del cemento.
mientras los persigue la aguja del reloj siniestro
venden sus horas al nuevo gobierno
mientras sus corvatas y sacos se enganchan en la maquina
y los engranajes giran sin piedad sobre su tiempo.
trituran al esclavizado personal y colocan cada parte
en su lugar.
otros a cada instante se enchufan al circuito principal
perdiendo sus recuerdos en la maquinaria abismal.
Todos es gris antes de que la mirada llegue al sol
todas las mañanas una gran construcción
Civilizados bajo su ley absurda
automatas de su dios burócrata
somos hormigas ciegas que contemplamos a
la gran reina farsante,
vivimos en un gran circo.
somo hijos del pavimento sucio y delirante.



1 comentario:

  1. Hey porfavor dame tu correo o alguna direccion por la cual podamos hablar. Me encanta todo lo que escribes.. Porfavor!!

    ResponderEliminar