jueves, 27 de octubre de 2011

          Alguna historia

Un viejo inventor de historias toma mi cuaderno y mira atravez de la noche,
olvida el temor y deja correr la maldita imaginación!, como si fuera luz inagotable
como una creación inimaginable.
Funde la pluma en hojas olvidadas a quien carajo le importa, revive la pasión de
los poetas muertos, ama tu desorden, tus desastres, ama a los viejos libros acribillados en las antiguas
bibliotecas politizadas, grita sobre el papel, empuja la rabia, haz que ella misma
se destroze en sus sílabas. Imprime el deseo de la mente, engendra el mosntruo resurgente,
conviertete en la mancha de tinta de horas de pensamientos hasta que tus dedos revienten.
Los poetas reordenan palabras ajustadas en mi boca, juegan entre ellos pisoteando mi
memoria. Arman acertijos y los borran de mis neuronas, pero ellos nunca se hacen notar
aparecen y lugo se van. Yo obligado a descubrir la prosa oculta enterrada en el medio de mi frente
escarbo sobre mi cabeza, busco un hueso impreso como un perro dibujado.
Luego busco el cenicero rebalsado de colillas y veo letras salir de la canilla,
fumo otro cigarrillo y busco mis llaves, no se donde estaba, no se que estaba haciendo
no se que estaba buscando pero cierro la pueta y apago las luces, trepo hacia el techo
y busco entre las latas oxidadas y las maderas, algún licor debe enfurecer la historia.
Algún maníaco puede servirme en mi cuento, la ciudad puede ser un gran lugar para narrar
el desamor de algunos seres como yo, los árboles pueden servirme de metáfora,
mi guitarra puede hablar de mis ideas, mi perro puede distraer mi gran historia,
una mujer puede concluir mis estrofas, una puta puede hacer mas interesante mis memorias,
un amigo puede armar mi personaje principal, una amante puede servir en el desenlace resonante,
las frias calles pueden contar algunos crímenes, un baldío puede ser la cuna de alguna poesía, el sol puede ser mi amigo, el cielo es algo trillado pero nunca dejará de ser sublime en los versos.
Como las estrellas, estrellas que hierven sobre mi neuronas.....



           Habitación infinita

Dentro de un espacio sombrío
donde el tiempo es una mentira
donde las lagrimas permanecen cautivas.
Allí los contornos se desmoronan,
las paredes enloquecen
las moscas anidan en el pensamiento.
El lugar es indescifrable y la bruma
esparce su locura pretenciosa.
Se mueven en el techo las lamparas diabolicas
se arrastran las cadenas sobre el piso ensangrentado.
Toma tu pensamiento, hazlo volar!
en el recinto sin tiempo se ha de quemar!!
Comprendamos la ciencia del lugar!
Comulguemos en el festín del diablo!
arrodillate y empieza a rezar.
Sombras como vientos que se mezclan
en la densidad de la fiebre infinita oscuridad.
Gritos que sacuden los vidrios del hostil lugar.
Hay huesos esparcidos que decoran el espacio
solo hay husos y polvo, la mente pide piedad.
El ser solo existe en la frontera irreal.


           El niño atado

Ventanas de recuerdos que ahogan mis pensamientos
marcas en mi piel que no se borran.
Abrazo el sol como un animal a su cría
y no distingo mi inquietud, sospecha sola en el vacío.
Armo un extraño pasadizo al rincón camuflado
y sumerjo mi rostro en un gran balde oxidado.
En las inóspitas ciudades caen mis preguntas
son como bombas sigilosas que destruyen todo al caer,
y quiero otra vez contarte mis desprevenidos viajes
creo que hace años te los conté pero nunca los escuchabas.
Quiero así contarte los tristes días que pasaron
Dices entonces que aprendiste a escuchar............
Solamente hoy desperté con ganas de hablarte
tengo una cita en techos nocturnos
llevaré mi corvata y mi desorden
llevaré mis bolsillos rotos y una carta sin suerte.
Tengo ganas de contarte secretos únicos
mientras bebemos alcohol bajo la luna desquiciada.
Ayer era otra persona incapaz de hablarte
Hoy soy ágil y mi boca es salvaje.
Durmamos sobre los techos nocturnos
afilando nuestras uñas caminemos como gatos
el cielo nos apreciona, la luna nos abandona.
Y al amanecer somos debiles criaturas
no me animo a tocarte, mas aún me cuesta mirarte.
Otra vez vuelvo a ser un inconcluso pensamiento
una razón abandonada, un vacío en el rincón.
Un sutíl aroma me torna vicioso un papel en blanco
me convierte en su esclavo.
Abro un cajón abandonado para tirar otra historia
en forma de papel, solo hay espectros, solo hay
poemas olvidados.
No encuentro nada soy un ciego,
Otra vez voy a marcharme, vengo a maldecir mis horas,
vengo a maldecir nuestras horas.
No tengo nada para hacer, solo soy un niño jugando en su tren.


              Sin título algún delirio


En la ausencia de mi mismo
mi presencia se posa en perspectivas desnudas
solo el aullido de mis persepciones escucho ,
y es difícil despegar de mis razones atornilladas,
pero puede que detrás de los límites funcionen mejor.
Se declinan los espacios que en el mundo se entendian
ahora se sumergen en imagenes divididas.
Vuelvo a perderme en ojos cristalizados
en lluvias eternas y paisajes negros.
En la magia destructiva del cruel encanto.
Esa forma incontenible en el abismo
que gira indiferente en la nada de su vacio circundante,
me embiraga con su danza reteniendo en su belleza
mi euforica mirada.
Sigo perdido en los rios que despegan de la nada,
como un viejo herrante, ensordecido
como un navio que se aleja del camino.